martes, 27 de julio de 2010

el pasado



"El pasado me ha revelado la estructura del futuro"


Teilhard de Chardin




La sensación del tiempo que pasa, de la mirada que se posa en la experiencia que transcurre, de las imágenes que quedan gravadas en la memoria y que permanecen a disposición cuando uno lo desea, el intento de la mente de agarrar la vivencia mediante el arte, la pintura, la fotografía, la literatura...Nuevas técnicas, mismas sensaciones de ver pasar. De ver pasar el río, ya sea con la misma agua ya con aguas diferentes, mientras el escenario se transforma, como lo hace el espectador y aún su forma de percibir el mundo interior y exterior.


¡Cuantos juegos y divertimentos se producen alrededor de lo que ya ha pasado! ¡Cuantas sensaciones nuevas produce el recuerdo a su vez, engañando con la imagen inamovible, pero fugaz!


Siempre me ha gustado el pasado y lo pasado, incluso las circunstancias duras o tristes por las que he vivido. No importa ahora cuales son las motivaciones y menos aún las interpretaciones. Una de mis favoritas -por decir una- es que el pasado tiene algo de seguro. Es algo que tiene mucho de cierto, aún cuando los recuerdos traicionen y -como dice el melancólico Manrique- "cualquier tiempo pasado fue mejor". No llego a tanto. Ni mejor ni peor. Lo que queda por vivir es una cosa y lo que ya es vivido es otra, con diferencias importantes. No pienso que haya que estar permanentemente en el ahora, ya que las facultades de mi mente me permiten trasladarme a lo pasado, a la relación inmediata del presente y a los augurios del futuro. En realidad todo consiste en estar en cada momento en lo adecuado. A ratos, me gusta ver el camino recorrido, reconocer los aciertos, los errores, las alegrías, los peligros y las certezas logradas.


Lo que me impresiona del recuerdo es la cantidad de emociones que lleva parejo. Creo que todas las que puedo sentir en el presente. Y también otras que probablemente no existieron el el entonces y que se añaden al recordar. Mi sensación es inagotable ante el recuerdo, los matices, los colores de la escena, son variables pues dependen también de como me sienta al volver la película para atrás. Y esto es la fascinación para mi.


En ocasiones me han dicho que soy "melancólico" tratando de catalogarme, de enchufarme en un criterio del cual deducir otras explicaciones de mi ser o incluirme en un grupo de personas a las que se les pueda "achacar" el don del recuerdo. Cada vez soy más insensible a las catalogaciones que pretenden llegar a un ser ideal, único y no catalogable, absolutamente espontáneo y diferente a los demás.


Me da igual. Soy como soy, parecido o diferente, similar, igual... Le tengo cariño a mi pasado, es una mochila de la que siempre aprendo, una maleta ligera que no me impide vivir nada del ahora, ni programar aventuras en el futuro.


Una vieja amiga mía dice que un hombre sin historia no es nada. Es una frase grande, demasiado grande para mi, pero dice algo de lo que pretendo. No quisiera olvidar mis recuerdos, ni por salud ni por enfermedad.
"Los años enseñan muchas cosas que los dias jamás llegan a conocer"
Emerson

lunes, 5 de abril de 2010

meditación para el amigo que partió




Sabes que no soy dado a vanas esperanzas ni tampoco a fútiles esoterismos que pretendan hacernos más fácil el recorrido final. En la historia de mi vida, compartida en estos años, he querido ir podando cualquier rama vana y desenraizando introyectos del más allá. Pretendo llevar mi vida lo más honradamente posible, sin llegar a hacer de ello una meta, sino un medio para que la vida que corre por mi fructifique lo que deba y me otorgue sus frutos, dulces o amargos.

Disculpa este preámbulo, imprescindible para decirte que he querido compartir con los más allegados tu partida, tu muerte. Y sabiendo que quedaste deudo de algunos textos de la época de Memo, el día que hicimos la meditación en tu honor fui, de manos vacías, a buscar un libro de Kopp que siempre te gustó. Siguiendo las indicaciones de mi impulso lo abrí por donde fuera y ocurrió uno de esos sincronismos que hacen para mi la vida picante. Este era el texto, aparecido cuando quise ponerme a hablar de ti:


El agua corre ininterrumpidamente y llega a su meta.

Un regreso callado. Buena fortuna



I ching



Mi querido...Tuve que reponerme de mi sorpresa ante nuestros convidados. No hacía mucho que me habías compartido que, "donde quiera que fueras, estarías con nosotros". Te embargaba esa fe caliente, esa sensación mágica que te guiaba siempre que te veía allá en la Sierra. No quise glosar el I Ching en ese momento, pues me parecía una vana pretensión. Hoy, en la libertad que me da escribir en este lugar, me dejo mayor posibilidad.

El agua: el viejo Thales aseguraba que era la "materia primigenia " del Universo. ¡Qué importa ahora si tenía más razón Demócrito, al que creo más que al aristocrático Platón. O si son las partículas elementales! Lo maravilloso es que el agua de la vida fluye sin detenerse y tu, mi amigo, eres agua, buen manantial que te dio a luz y buenos campos que fertilizaste. Donde quieras que esté tu agua, tus átomos, tu esencia, tu recuerdo... "fluye ininterrumpidamente".

Y llega a su meta... pues "nuestras vidas son los ríos que van a parar al mar, que es el morir". Así que has llegado a tu meta, al mar. Gota del océano, si lo prefieres en sánscrito, que te unes al Todo, abandonadas ya las metas terrestres, alcanzas el final. Y en brazos de tu amor de este mundo, tu esposa, con quien tanto recorrido y tan fructuoso has hecho y con el cariño de vuestra querida hija.

Meta, la muerte, aterradora cuando no aceptada; mas llena de fortuna cuando calladamente se da sin protestas, sin altivez, sin desánimo, sin rabia:con gratitud hacia la vida.

Y es ahí donde más te he admirado. En tu sencillez. En la aceptación de la miseria humana y del mundo, sin tratar de ser otra cosa que la que eras. Por eso pienso que llegabas a la meta final tal vez prematuramente para quienes te queremos y deseamos estar contigo, pero a la hora si dejamos de pensar que el mundo debiera ser otra cosa que lo que es.

Un regreso callado, sin desaires, sin peleas, a pesar de los pesares, a pesar de tu amor a la vida, a pesar de tu deseo de permanecer.

Dulce entrega trae buena fortuna. Esa es la tirada final del libro de los signos, en mi visión. ¿cual sea esa buena fortuna? La de morir plácidamente, la de entregarse sin sufrimiento aun cuando pueda haber dolor... La de irse como nos enseñaba el maestro Epicuro:igual que vinimos, inocentemente.
Cualquier otra buena fortuna que hayas podido experimentar en el proceso de tu partida no la podré conocer. Te la deseé en su momento y consciente que buenos deseos son eso...y nada más que eso que yo pueda saber.

Amigo querido:

Es verdad: estás con nosotros. Con los que te quisimos. Con los que te queremos. En esta vida y mientras dure tu recuerdo.

Finalmente, queria compartirte que tu querido Kopp, quien por cierto tuvo durisimas y bellísimas experiencias con su tumor cerebral sin dejarse achantar por la enfermedad, nos contó después que él y su familia iban cada año en peregrinación al mar. Esa peregrinación le llenaba de savia nueva y le cargaba los depósitos de vida. Sentí al leerlo ante nuestros amigos un estremecimiento. Real fue nuestro mar, allí donde nos encontrábamos los peregrinos. Ahora está plagado de falsos peregrinos, lo sé. Pero nunca hasta el pasado año nos estorbaron en nuestro encuentro, en el reencuentro con el mar.

Para ti y tu familia había algo de sagrado en el lugar, era la peregrinación ritual y la montaña se convertía en una figura viva y cargada de espiritualidad, de esencias primigenias ; tu renacías en tu figura ritual, asombrado del baile y del lenguaje de los cuervos en la cima, del silbido del viento, de la tierra que derrama sus esencias, del viejo cauce que verdea las secas lindes del desierto, del sol que nos requema y nos recuerda nuestra materia viva.

Tras el silencio meditativo, te dedicamos la proyección de unas fotos hermosas del lugar donde reposan ahora tus cenizas y una música que nos envió una bella peregrina, además un huapango y un son caliente, para que bailaras tu muerte, como buen brujo de Castaneda.








jueves, 11 de marzo de 2010

Genaro


Hay algo recio en mi amigo, desprovisto de seducciones. Su largo cabello blanco, a veces recogido en una coleta o suelto y abundante, muestran un semblante tostado por el sol del trópico. Los ojos pequeños y chispeantes van acompañados de una sonrisa frecuente.

El tiene el habla fácil, tan fácil que a veces llego a desconectar de su contenido para quedarme nada más con su gesto. Un gesto generoso y casi sìempre sencillo. Hay un ademán de maestro, que desarrolla de una manera muy especial en el desierto, unico lugar en que se han producido nuestros encuentros, desde el año 81 hasta el pasado, el último.

Le he visto con asombro pasar por sufrimientos físicos enormes, aguantando sus "piedras" sin rechistar, hasta que le tiraban al suelo sin hacerle perder el gusto de la vida. Ese mismo gusto con el que estoicamente o epicúreamente aguantó el último desguace al que se vio sometido, desde que en octubre pasado la dieran la terrible noticia de su próxima muerte, vítima de una enfermedad fatal, a la que dos de mis hermanos sucumbieron y que me hace estremecer solamente de recordarla.

Genaro no perdio el ánimo en ningun momento de los que habló conmigo. Como fue su vida fue su muerte y gozó de la presencia de una mujer excepcional que le acompañó en los pasados veinte años . Llegaron a hacer una pareja de una enorme cercania, gracias a la paciencia de ambos con las debilidades del otro.

Me emociona pensar en su discurso amoroso el año pasado, allá arriba en el monte sagrado, dedicado al afecto de su esposa, la que le ha cuidado con tanto cariño y en cuyos brazos dejó este mundo.

La vida de Genaro ha pasado por muchos avatares y lugares de residencia. Tenia una cultura muy vasta y se emocionaba con muchas músicas y lecturas. Conservó una gran fidelidad hacia el maestro de ambos, aunque supo encontrar su propio lugar en la vida.

Tal vez la cualidad que más respeté de él fue la sencillez, la inocencia con la que trataba a la Naturaleza, a los lugares de peregrinación, a su propia carencia.

En estos últimos cinco años Genaro ha sido una fuente para mi de aceptar las cosas simplemente y de no dejarse doblegar por la adversidad.

Desde que le re-cencontré hace cinco años tras más de quince de ausencia, todos sus excesos me precieron amables comparados con su capacidad para estar en el mundo.

Ahora, que ya no está con nosotros, le reconozco una vez más en su experiencia. La respuesta que los que le han conocido han tenido para echar la mano cuando lo necesitó por última vez da fe de la grandeza de Genaro y de la impronta que ha dejado entre quienes le vieron en México y en España.
Antes de morir Genaro me dijo que dondequiera que fuera tras su final nos acompañaría con su amor y su respeto.
En mi memoria estás querido amigo. Tus cenizas, allá en el Quemado cuando lleguen, atestiguarán también tu afecto hacia la madre tierra.

viernes, 12 de febrero de 2010

siete vidas



Desde arriba

Mi pecho se ha quedado pequeño para tan tremenda presión y parece explotar. La imagen de mi yo sumergido en la cavidad, en esa laguna obscura, caótica y turbulenta, tratando de encontrar una salida, encerrado en un callejón , desesperado. No. No es una pesadilla. Es real. Estoy al borde del precipicio y una fuerza me empuja.


Toda la máquina corporal se sacude en un trance tratando de auxiliar al que se ahoga, sin que nada, ninguna luz, aparezca. Solamente pensamientos de finitud, de término, que el prisionero no tolera y con los que se rebela.


El hombrecillo me contempla con angustia o con ojos de susto, busca ayudarme y los míos, inseguros, se van extraviando en busca de mejor apoyo hasta que colapso o así lo imagino.


Hoy me maravillo de la resistencia de esta máquina y de la fortaleza interior con la que está dotada. Mi cuerpo está empapado como si llegara de un mar frío y desolado. Finalmente, el consuelo llega bajo la forma de diminuta sustancia que abre un poco , desencaja, el pecho, lo hace un poco más espacioso a la compresión violenta. El calor de la voz amorosa que me retira la ropa empapada y la sustituye por la propia me devuelve al presente.


El prisionero se fuga del opresor y el sonido esperanzador de la sirena da opción al desesperado; una tenue luz unida a una fuerza enorme que quiere mantenerse aqui, en el pensamiento espacial de quien y de los que le aman y a quienes ama.


Al poco tiempo, la casi seguridad que de esta tenebrosa caverna esta vez voy a salir. Tras pasar por el sufrimiento necesario, regreso al mundo luminoso y al contacto de la vida.

Las grandes almas tienes voluntades. Las otras deseos.

Proverbio chino

domingo, 7 de febrero de 2010

Wu wei


Me gusta permitir a mi mente divagar, seguida de mi atención. Los pensamientos saltan como ovejas aparentemente a la deriva, seguidas por la mirada del buen pastor. En ocasiones, las dejo corretear sin rumbo y van y vienen , del pasado al futuro, con ratos ocasionales al presente.

Así, imágenes de mis pasados viajes, de personas ahora ausentes, de ratos de delicia y otros de pasíón, momentos de angustia y de optimismo. Corren como las nubes empujadas por el viento del tiempo y acompañadas por la mirada de mi atención, que intento desapasionada, desculpabilizadora, como una buena madre que permite a sus hijos jugar, correr y pelearse y también abrazarse sin imponer su criterio, pues se trata de un instante de juego.

Llamo a esto dejarse estar y suele aportarme, a veces, una sensación de vacío y también de notoria visión de fecundidad de mi vida, pletórica de experiencias de muy variado tipo.

El sol se hace sitio entre las nubes e ilumina la habitación, calentando suavemente mi rostro. La rana sonríe mientras adopta una casi burlesca postura de meditación. La lavadora canturrea la misma melodía una y otra vez. Mis dedos golpetean el teclado y los pensamientos adoptan la forma de negras letras, condensandose en la pantalla.

Hay una aire de primavera que hace aspavientos y pretende brotar prematuramente entre el invierno de este dia de febrero.

lunes, 18 de enero de 2010

reflexiones temporales


El tiempo.

El gran escultor, el que huye, el que devora a sus hijos, la segunda dimensión, sin la que nuestra existencia no es imaginable. El tiempo lineal, la "redondez" de los días (Giono)...

Su paso nos cautiva cuando nos detenemos, en un alto del camino de la vida, a contemplar el recorrido o nos percatamos del que queda para alcanzar la deseada meta.

Lo asociamos al reloj, al calendario cuyas páginas van cayendo, dias, semanas, meses, años y también siglos, milenios, eras.

Contemplado desde la vida de un humano el tiempo tiene una concordancia relativa a sí mismo. La historia, desde que es parte de la memoria, nos hace ver lo pasado con relatividad. Ha acaecido mucho o poco tiempo, depende de como lo esté viviendo, de la edad del que percibe y hasta de la naturaleza de su carácter, que algunos somos más y otros menos dados a su contemplación, a detener las horas con el recuerdo o la melancolía, o a acelerarlas con la ansiedad o la angustia.

A mi el tiempo me impresiona desde que era niño. Solía decir ya entonces una frase que ahora repito, común si se quiere, aunque tremendamente real. Le ponía un signo de admiración al verlo pasar, como si se tratara de un elemento ajeno a mi con naturaleza propia. Solamente más tarde me pude dar cuenta de que el tiempo no transcurría, sino que era yo el que lo hacía y mi circunstancia. Entré entonces en percatarme de que todo , absolutamente todo, era efímero, pasaba, se transformaba y nada quedaba igual.

Alrededor del tiempo baila la realidad, girando y evolucionando como un caleidoscopio enloquecido del que en ese instante soy el que mira a su través, mientras cambio danzando a mi vez, más o menos conscientemente.

Recientemente, estaba leyendo un libro de Michel Onfray, homenaje a la vida sin blindaje del condottiero de Verrochio, la famosa estatua en Venecia. El filósofo ve en su gallarda postura, en sus gestos y en la fiereza de la representación, el signo de que la vida es más feliz cuando vivida en la aceptación de la naturaleza verdadera, orgullosa , no falazmente revestida de falsas humildades impuestas - a su criterio- por el cristianismo.

En el hombre del Renacimiento, representado por el condottiero, reconoce el ideal clásico griego, que vive la vida en cada momento, aceptando el giro de peonza de la existencia impulsada por el tiempo y el espacio en que se mueve.

En la aceptación de la "efemeridad" del observador y de lo observado, la naturaleza del contacto se hace real y asume que nada permanece y que el tiempo no es sino un elemento esencial del hecho mismo de existir.
Y ahi queda en subjetiva reflexión qué hay de permanente en este Universo. Si lo que permanece es justamente el devenir o bien la esencia misma, ambas consecuencia de nuestro ser racional capaz de discernir la realidad separandola de lo observable.


martes, 1 de diciembre de 2009

Diciembre


Cae el año. Una vez más y una vez menos.
Arrastrado a veces, cabalgando otras, llevado en su mayor parte , mi vida transcurre en la coordenada del tiempo, ese extraño factor al que le atribuimos velocidad, a veces por no mirar simplemente como trascurre la progresion de nuestro ser en el mundo. Por no hacerse la pregunta tan clásica de "¿a donde vamos, de donde venimos?", siempre tan fecunda. Preñada de respuestas propias y ajenas.
He tratado en darme cuenta que pertenezco a un grupo humano al que se suele englobar como hedonista. Fuera de la hiriente calificacion de persona dada a los placeres mundanos, considero el hedonismo como una forma realista de vida. La aceptacion de la realidad como es, y como soy capaz de alcanzarla con mis sentidos, con mis deseos, con mis limitaciones.Placer y dolor existen como una más de las dualidades de esta existencia. Pero busco el placer, que va más allá del puro placer sensual. La generosidad, la amistad, el sentido ético de la existencia, me dan placer. Como me la da una buena comida, un hermoso amanecer o una bella relacion sexual.
Epicuro fue un filósofo del que sabemos poco. Casi toda su extensa obra se perdio o fue destruida. Conocemos sobre todo las criticas de las que ha sido objeto y las descalificaciones que el cristianismo primitivo hizo de su Escuela , en beneficio de otras más cercanas a la religion de la revelacion. El cristianismo, perseguido en sus comienzos, fue el feroz perseguidor cuando se alió con el poder. No es el único movimiento que ha pasado por ello. Pero, en general, han sido perseguidos/perseguidores todos los que creen en una única verdad.
Recientemente, he encontrado a Lucrecio, poeta latino, pensador y seguidor de Epicúreo. "Materialista", en el sentido de creer en los sentidos y en la razón, desde las vicisitudes de su época, en la agitada Roma republicana y preimperial.
De Lucrecio nos ha llegado "De rerum natura"( "de la Naturaleza de las cosas") un fascinante poema, de un realismo y una belleza notable y precursor de la "edad de las luces". Me ha puesto una vez más de manifiesto cuan sesgada ha sido mi educación filosófica y como he dado por sentado que lo que aprendí o muchas cosas de las que aprendí eran verdades inmutables, cuando eran enseñanzas ligadas a una verdad "inmutable".
Epicureismo, estoicismo, hedonismo. Vale la pena revisar estos conceptos a la luz de un pensamiento más libre, de una actitud más comprometida con nuestra existencia.

• "Cuando la necesidad nos arranca palabras sinceras, cae la máscara y aparece el hombre."