La mente es compleja: una afirmación sencilla si nos detenemos un instante y observamos el curso de los pensamientos, sensaciones y emociones que fluyen, en general como torbellino, al detenerse.

A veces prefiero ni siquiera pensar que estoy tratando de hacer meditación. Simplemente sentarme y observar cuantas ansias, deseos, anhelos y rechazos, malestares, pasan por ese inconmensurable mental.