miércoles, 18 de abril de 2012

Memo III, caminos de trascendencia


Memo (III). Caminos de trascendencia

Desde su forzado retiro en la prisión de Almoloya, Memo comparte con sus interlocutores su experiencia. En su despachito, tras una sencilla mesa, preside una foto de Freud y, a un lado, la imagen de un venerado maestro hindú: Muktananda, cuyos ojos parecen despedir fuego.

Tras referirse al camino de las sustancias que alteran el estado de la conciencia, menciona una segunda experiencia para dejar de lado lo que no es principal, un dinamizador fortuito de la conciencia: la muerte de seres queridos o muy cercanos. Él tuvo que pasar por enterrar, entre otros, a una de sus parejas, y vivió la mayor parte de su adolescencia sin padres, que murieron siendo niño, ni protectores familiares. Creo que el fallecimiento de la persona con la que había convivido un tempo le hizo percibir algo, de lo que finalmente terminó dándose cuenta en aquellos días de encierro obligado.

Y es que la muerte a todos equipara y pone de manifiesto la brevedad de la existencia y que la vida cuelga de un hilo bien fino, como la llama de una vela sometida a vientos imprevisibles, que lo mismo permanece encendida cien años, que se apaga en un soplo de enfermedad o mala suerte.

De la muerte nada se puede decir más que lo que cada uno experimenta. En relación a ella y a mi experiencia escribí hace poco, por lo que me voy a referir a lo que describí en la Revista de la AETG 2011 en un artículo posterior.

La muerte de los cercanos puede sacudirnos y hacernos comprender lo esencial, siempre y cuando sepamos aprovechar esa vivencia, a veces acercándonos a la vida esencial o en otras sumiéndonos en estados de desesperanza.

La tercera vía que Guillermo menciona en la entrevista es la cercanía a la muerte propia, el haber sido rozado o sacudido por la posibilidad o certeza de morirse y darse cuenta de cuan fútiles son nuestras expectativas, deseos y penas y cuan tremenda es la procrastinación, esa enfermedad que nos hace dejar para más tarde la búsqueda y realización de nuestras metas e ideales, de aquellas cosas que nos hacen felices, de la dicha breve en el planeta, del amor a y de los demás…

La enfermedad que padecía Memo en aquellos años producía la muerte casi segura en relativamente poco tiempo para la mayor parte de los contagiados por el VIH. Hubo que pasar por la enfermedad y desaparición de numerosos seres queridos y él fue testigo de ello antes de morir Aunque no sufrió enfermedades oportunistas graves, padeció un doloroso herpes que le azotó la espalda y una pérdida de peso provocada por la enfermedad. Lo que, unido a las condiciones nada fáciles de la prisión, posiblemente aceleró el deterioro físico y la sensación de que la vida se le iba rápidamente. Ese contacto con la muerte próxima cambió notablemente la forma de Guillermo de ver su vida y el contacto con los demás. Pienso que le hizo más frágil, más vulnerable, más centrado en los demás, más sensible a aspectos cercanos a la vida, como la autoconservación.

En lo relativo a la cercanía con la muerte propia, compartiré también mi experiencia en el artículo mencionado. ¿cómo no coincidir en que la cercanía del fin nos pone delante de lo que es principal y de lo que es accesorio? ¿no es eso la realidad justamente?

Y casi siempre es un detonante de entender lo amoroso, el contacto verdadero, la solidaridad…casi siempre…

La cuarta vía de la que nos comparte Guillermo es la pérdida de las cosas materiales, entendida como la quiebra de nuestras finanzas, pequeñas o grandes, el quedarnos sin nada, la pobreza sobrevenida, de la que tan maravillosamente nos habla el Libro de Job en la Biblia y que comenta Carl Jung en su “Respuesta a Job”.

El “Tener o Ser” de E. Fromm, la vida entendida como un proceso de constante enriquecimiento material, como se nos enseña y propone en “Occidente” o la vida concebida como la riqueza del que da mucho a los otros, de aquél que vive sin obsesión por el tener…(hay un pueblo en Polinesia para el que el más rico es el que más da, a quien más le deben y no el que más tiene o atesora).

Pienso que Guillermo se refiere a esto en la medida que buena parte de sus posesiones se perdieron en aquellos años o dejaron de ser significativas. Y que esto le hizo entender también por este camino lo que era y lo que no era importante en su vida.

En un viaje de hace años a la India, viendo la India de los que no tienen nada o casi nada material, sentí una tremenda sacudida existencial. Creo que no he sido capaz de regresar desde entonces a ese fascinante país, tan fuerte fue la conmoción. La gente durmiendo en las calles, los cuerpos sin vida en Benarés o en Katmandú, los restos humanos quemados en los fuegos… todo esto es una convulsión para los que vivimos en la aparente seguridad de nuestras posesiones, ahora tan seriamente amenazadas por la tan propagada crisis…

Pero ¡Qué diferente ha de ser el tener y dejar de tener! Esas historias de vida tan cercanas para algunos y tan lejanas para otros…Vale la pena reflexionar sobre ello….

Finalmente, la quinta senda es la pérdida obligatoria de la libertad, con la que nacimos en un principio, antes de que el orden social nos la limitara o nos privara de ella de manera abierta o solapada: haciéndonos esclavos del trabajo por ejemplo. O del consumismo. O del sexo… o de tantas cosas de las que tan difícil es librarse en un medio social que nos bombardea en todos los medios educativos o de difusión.... Pero más absolutamente, más manifiestamente, acordémonos de las épocas en que las personas eran vendidas como esclavos o sometidas a la tierra que cultivaban, los siervos de la gleba en Europa, o aquellas espeluznantes cacerías de esclavos africanos a los que ni la religión oficial protegía, que se dudaba sin tenían o no tenían alma para justificar el delito, vendidos luego como, o peor que, animales en América…Cuando estuve en Senegal, la visión de la isla de Goré, desde donde se enviaba a los esclavos en barco, es un monumento al horror de la supuesta civilización occidental. Vidas personales y aun de generaciones, arruinadas para siempre.

Pero veamos también la prisión cuando, justa o injustamente, las personas son encarceladas y se ven obligadas a convivir con otros humanos que han cometido crímenes de todo tipo, en condiciones a veces casi insoportables, y en el mejor de los casos, privados de su libertad…

El colocarse ante estas situaciones hace que nuestros problemas personales, tantas veces obsesivos o neuróticos, se recoloquen. Memo decía en la cárcel que tras convivir con asesinos y violadores lo menos que aceptaría tratar ya como terapeuta sería sicóticos… La neurosis le parecía aburrida e innecesaria. Y sin embargo…. y sin embargo… la prisión del alma encerrada en su laberinto neurótico es también una prisión de difícil salida.

Pienso que él pasó por esos cinco estados de pérdida y por eso hace mención de ello. Probó los estados de conciencia alterados usando las plantas, perdió a seres queridos, entre ellos personas a las que había estado ligado afectivamente, vivió la cercanía de la muerte al contraer el virus del sida, perdió las posesiones que amaba, entre ellas su rancho que ni siquiera llegó a estrenar y finalmente su libertad, víctima de la maledicencia y de su propia energía autodestructiva.

Por ello, cuando le vemos en la prisión haciendo su labor de terapeuta, de pedagogo, de maestro, con todo eso que ya no tenía, sus ojos brillan con una particular inocencia, tal vez engrandecida por la visita de su maestro, del cariño de sus colegas, amigos o ex--pacientes y su necesidad de hacerse fuerte ante la desdicha, de no provocar inútil compasión ni propia ni ajena.

Los presos, sus compañeros y discípulos, son presentados a la comitiva que le visita con sencillez e ironía, sin ningún tipo de pena ni falsa compasión o caridad, como un ser humano a otro que está recorriendo su camino. Aprovecha las enseñanzas que ha recibido en la vida y las va distribuyendo entre los más desfavorecidos. En las visitas que le hice, la esperanza de salir era una palabra que ni se mencionaba. Al menos conmigo era puro aquí y ahora.

Creo que si existiera el karma además de como concepto, la forma en que Memo terminó su vida sería la mejor para “quemar” lo que le quedaba y poder pasar a otra etapa, lo que afortunadamente sucedió ya fuera de la prisión, en los pocos meses que transcurrieron ya en libertad, antes de su fallecimiento .

No todos pasamos o necesitamos pasar por esas etapas o experiencias y menos obligadas, por esas formas de encontrar trascendencia. Indudablemente, cada uno tiene su camino y además, la suerte es diferente para cada quien. Sin embargo, estoy convencido que es saludable reflexionar en estas situaciones siempre posibles en la vida, siempre cercanas por mucha que sea la seguridad con la que nos envolvamos o protejamos: ahí está el camino “voluntario” de Gautama el Buda frente a la protección que sus padres le quieren dar frente a la desgracia.

A mi manera, creo haber pasado, por las cinco etapas que menciona Memo, y también por otras diferentes, aunque sin duda con una intensidad correlativa a mi forma de ser, a mi personalidad. Ciertamente, creo que la cárcel física es una prueba tremenda de la que me he librado. El visitar a los presos me parece desde entonces una actividad admirable y poder ayudarles más todavía.

Lo importante –pienso- que es darse cuenta de que la vida es la de ahora, la que nos toca vivir y que todas esas situaciones son sacudidas que llegan (y no siempre llegan todas y no a todas las personas de la misma forma) para recordar que hagamos ahora lo que podemos hacer. Que nos dejemos de deberías, de hubieras podido, de que hubiera pasado si… o de lo que pasará. Nada de eso sirve. Algunos se arrepienten de lo que no hicieron y otros de lo que hicieron y ¿para qué sirve? Si acaso pa enderezar el camino del presente.

Nadie es mejor o peor que el otro. Nadie es igual que el otro.

Pero sí que verdaderamente es probable que algunos, que ya hemos transitado por algunas sacudidas o crisis vitales, podamos ayudar mejor a los que no han caminado por ellas o están en proceso de pasarlas.

Tal vez es esa la relación terapeuta/orientado. No se trata de decir por donde hay que ir, ni qué experiencia hay que pasar, ni menos si una es mejor que otra. La escucha de lo genuino, el reconocimiento de lo esencial es personal.

Ese acompañamiento, del que fui recipiendario y ahora dador, es el que ha proporcionado y hoy sigue suministrando sentido a mi vida.

Porque, recordando a Machado:

“Caminante no hay camino.

Se hace camino al andar”

lunes, 2 de abril de 2012

Memo II, Las plantas de poder.


Acerca de Memo (II): 5 vías de trascendencia.

Compartí con el grupo el único documento filmado que existe de Guillermo, hace unos pocos días, en un taller que impartí en la Sierra. Aunque lo había visto varias veces y que su calidad visual y sonora es muy baja, me volvió a impresionar y a emocionar la fuerza con la que este hombre logró resistir a la prisión, haciendo por encima de eso un formidable trabajo en ayuda a los demás, en un momento en el que su vida se hallaba ya muy amenazado por la enfermedad.

A lo largo de esta filmación, Memo, que prsenta su trabajo en la prisión, considera que existen 5 vías para la trascendencia y alcanzar la superación egoica. Estas fórmulas, a mi parecer, no son las únicas, aunque ciertamente son tremendamente poderosas y tienen, además, la fuerza de que su autor aprendió de todas ellas y las hubo de vivir hasta la última gota.

Además o en paralelo a estos cinco caminos yo añado la meditación oriental u occidental, la experiencia religiosa auténtica, la contemplación, la deleitación en el estado de libertad mental...,que son fórmulas muy válidas y valiosas para muchas personas. Y no se agota ahí: la relación amorosa sin expectativas, la maternidad o paternidad bien entendida, la práctica de la amistad, la ayuda desinteresada… son caminos de trascender el exceso de importancia de la autoimagen o ego.

Los así llamado enteógenos.

La vivencia de ir más allá de la realidad provocada por agentes vegetales y/o químicos es casi tan antigua como la cultura humana. Cualquiera que haya pasado por la lectura de Huxley o de T. Leary por ejemplo sabe a qué nos referimos.

Memo estima que una vía de superar el estado habitual de consciencia egoica se da mediante la ingesta de sustancias que cambien el estado de la conciencia o de la percepción ordinaria, habitualmente llamadas plantas alucinógenas o si se quiere enteógenas (del griego, que nos acercan o que son la carne de dios). Pensemos en la larga tradición chamánica euroasiática y americana, pero también africana. De ahí, la reciente historia occidental de descubrimientos de agentes químicos relacionados con las plantas, mediante aislamiento de parte de sus componentes (especialmente a partir del descubrimiento del ácido lisérgico).

El México de Memo es un país bien dotado en este aspecto, cuna del peyote en los grandes desiertos del norte mexicano y sur de Estados Unidos. Ese poderoso cactus que ha sido y es utilizado por diversos pueblos indígenas y que fue popularizado por el novelista Carlos Castaneda en su divulgadísima obra “Las enseñanzas de Don Juan”, un mito para y desde la generación del 68. La conexión del protagonista con “una realidad aparte” se produce ayudado por el cactus, doctamente administrado por el chamán de la ficción. Así como en la zona central y del sur mesoamericano se encuentran los diversos hongos, que crecen y que utilizaba la sabia zapoteca oaxaqueña María Sabina, con la que Guillermo llegó a entrevistarse y que había colaborado con su maestro el Dr. Salvador Roquet.

Actualmente, se conocen muchas más plantas que, diestramente preparadas, ofrecen visiones diferentes de la realidad. Para la medicina oficial distorsión de la realidad. Para otros, “estados alterados de conciencia”.

Y, sin olvidar, un entramado oficial represivo, bajo la presión del poderoso vecino del norte de México, que consume y castiga a quien lo hace, y que puede hacer que una experiencia espiritual, o dizque espiritual, se convierta en la peor de las pesadillas para el buscador y que acabe en la cárcel durante un largo periodo de tiempo.

Memo sabía de todo esto, pues había trabajado con el psiquiatra Roquet quien, como él, habría de sufrir prisión por usar las plantas en beneficio de sus pacientes, en especial pacientes con trastornos psíquicos graves.

La medicina ortodoxa es violenta contra la heterodoxa, como por demás sucede en todas las instancias sociales y “religiosas”, por muy culturalizadas que parezcan. Cansados estamos de ver quemar brujas o excomulgar a quienes no observan las mismas normas o siguen las mismas opiniones que el poder instituido.

¿Es eficaz en la búsqueda trascendente?

La eficacia de esta fórmula es para algunos definitiva. Piénsese por ejemplo en la comunión con el pan y el vino, viejo hito y mito religioso de la cultura agraria prehistórica, hoy en día mitificada cristianamente bajo la fórmula “este es mi cuerpo y esta es mi sangre….” Es incluso oficializada en algunos países como Brasil, en donde la toma de la planta ayahuasca se confunde con ceremonias religiosas sincréticas, a veces con fuerte tinte cristiano de comunión, o de corte religioso (como el “santo daime” o la “unión vegetal”).

El paso de una cultura chamánica, de pequeño grupo tribal, a una cultura de consumo de estilo occidental, va muchas veces en perjuicio de la experiencia, además de que favorece la aparición de pseudo-sacerdotes, que, revestidos de autoridad ancestral, usan las experiencias para inculcar creencias o incluso en su propio provecho personal. Lejos queda el mito del Don Juan de Castaneda, quien por cierto, termina y deja de usar, en un momento de su obra donjuanesca, con las sustancias despertadoras de consciencia, que dice aplicar con Carlos debido a su cuadriculada mente occidental y a su dificultad para romper esquemas rígidos y patrones culturales.

En lo que a mi respecta, y dejando claro mi más absoluto respeto por este camino y por quien decide transitar por él, coincido bastante con esta opinión del escritor peruano. Las sustancias no me parecen una alternativa duradera para la extensión de la conciencia y pueden hacer peligrar gravemente la salud física, psíquica e incluso espiritual, de quien las toma de forma continuada, además de producir una dependencia “de la falsa trascendencia". Sirven para lo que sirven y a quienes les sirve. Hay un tiempo para todo y todo tiene su tiempo.

No es mi intención desvalorar en absoluto esta vía. Pero he conocido personas que han quedado tremendamente debilitadas por la constante ingesta y búsqueda de experiencias trascendentes apoyadas por plantas o por no tan plantas.

Los cercanos a Memo sabemos que fue un magnífico sabio de plantas, que las administró muy bien, que representaban la cultura de su país y que muchos se beneficiaron enormemente de su maestría y del carácter benéfico de estas amigas. Puedo decir que, en mi experiencia, jamás le vi usarlas en beneficio de su poder personal.

Creo que ese es un requisito imprescindible del terapeuta o del maestro. Yo procuro seguirlo, pues como dicen en esas tierras lejanas que tanto amo: "hijo de tigre, tigrillo".

(continuará)

Cuerpo y movimiento


El cuerpo humano

Ayer fui a ver el espectáculo “CIRCA”, que se da en el Teatro circo Price. Se trata de una compañía acrobática de siete personas, cuatro hombres y tres mujeres, que dan una asombrosa muestra de lo que nuestro cuerpo puede llegar a expresar, acompañado o no por la música, pero sobre todo por un altísimo grado de concentración y de dominio sobre cada parte del organismo, de la musculatura, articulaciones y movimientos.

Era tal la flexibilidad, la agilidad, la coordinación entre sus miembros, los propios y los ajenos, que no podía despegar la vista de ellos.

¡Cuanta gracia y atención!¡Qué maravillosa capacidad para estar absolutamente absorbidos por lo que están haciendo y ello además sin pretensión, con una maravillosa atención casi contemplativa!.

Si tenéis ocasión de verlo, no dejéis de hacerlo. Las entradas no son caras y la dicha mucha.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Memo: mito y realidad


Memo: mito y realidad

Ha aparecido una nueva edición del libro “La locura lo cura”, que escribiera Guillermo G. Borja, “Memo”, unos meses antes de morir. Más que escribirlo, casi lo dictó, en la época de reclusión obligatoria antes de fallecer.

Apenas he ojeado esta versión, que se organizó en Barcelona, a diferencia de la primera que fue una edición mexicana, como su autor.

Me llama la atención como, a medida que los años van pasando inexorablemente desde su fallecimiento en 1995, la versión de la figura de Memo ha ido cambiando, incluso para las personas que tuvieron un trato bastante directo con el. Por ejemplo, se insiste en que se le apodaba Memonio, aludiendo a su personalidad aparentemente ligada al mismo Belcebú. Digo aparentemente porque quiero imaginar que se trata de una manera de afirmar que, si bien su apariencia podía ser diabólica, quien le conocía sabía que era eso, nada más que una apariencia.

En todo caso, llamar a alguien con ese nombre lleva consigo mucha responsabilidad, o al menos eso me parece.

En los más de 14 años de relación personal e intensiva que tuve con Memo, en los cuales fue mi terapeuta, mi maestro y mi amigo, en fases sucesivas, solamente oí eso de Memonio en los talleres que tenían lugar en Babia, un lugar así apodado en Almería, en los que tuvieron lugar cursos ligados a Claudio Naranjo, entre otros. Que yo sepa, jamás en México se le conoció por ese nombre.

Pero parece servir para darle una personalidad excepcional, lo que sin duda tenía, aunque eminentemente humana.

En mi recuerdo, Guillermo fue un carácter ligado a un montón de pasiones. Profundamente intensas todas ellas, que iban desde la explosión iracunda, a la bondad más hermosa, pasando por pecados y virtudes totalmente humanos. Gustaba de proteger a los débiles y de enfrentarse a los poderosos, dentro de una escala normal, sin que eso le llevara a ser Robin Hood.

Comprendía y facilitaba la aceptación de las faltas ajenas, lo que como terapeuta resultaba casi siempre muy beneficioso, al tiempo que se burlaba y se mofaba de la casi infinita capacidad de sus acompañantes por parecer lo que en verdad no eran, lo que no siempre hacía con empatía, ni menos con falsa bondad.

Incluso en sus momentos de empobrecimiento debido al alcohol, si uno se prestaba a escuchar y no a defenderse, solía dar en el clavo de la pasión profunda del otro, lo que no siempre se acompañaba con el reconocimiento de la propia.

Su vida como terapeuta fue propulsada por una mecha de falta de autocompasión y de deseo de progreso, y dificultada por una veta de destructividad que le puso ante las puertas de la muerte, mucho antes de lo que le hubiera correspondido por edad y por energía.

Ahora, muchos lo anhelan, otros lo fantasean o convierten en un mito humano. A mi me parece una lástima que se haga así con alguien que usó siempre su humanidad como herramienta poderosa en la relación terapéutica, mostrándose y arriesgándose mucho en el contacto.

Creo que lo que más y cuando más aprendí de él fue al poder verlo, a medida que me lo fui permitiendo. Desde ahí, se creó una relación humana que traspasó las habituales fronteras de “paciente/terapeuta”. El saber que todos sus títulos eran ficciones, y que sin embargo su interés por saber era verdadero, que su intuición era muchas veces asombrosa y su deseo de quitar el velo a lo falso era auténtico, que utilizo sus años de prisión para llevar a cabo una labor de ayuda a los más desfavorecidos emocional, social y económicamente, todo eso pone a Guillermo no a la altura de un “santo” católico (lo que por otra parte esta lejos de ser una meta, vista la larga lista de falsos santos llevado a los altares por la política eclesial), ni de un mito terapéutico, sino a la altura de un hombre, con sus pasiones y sus errores, con su enorme entusiasmo vital al servicio, en tantas ocasiones, de los demás.

Lo que creo que atraía más de Memo era eso precisamente: el entusiasmo, la fuerza vital, la dedicación plena a la virtud y al vicio, la atención absoluta a cada cosa que hiciera, fuera dormir o emborracharse, o bailar, enamorar o ayudar al otro.

Pienso que en su casa o en su consulta había un cartel que advertía: “abstenerse los tibios”, pues los tibios eran evangélicamente calentados o se salían de su presencia.

En la consulta siempre veo la figura pintada por David Beuchot de Don Quijote y sus palabras, cercano ya a partir:

“Vámonos poco a poco,

pues ya en los nidos de antaño

no hay pájaros hogaño

Yo fui loco

Y ya soy cuerdo

Fui don Quijote de la Mancha

Y soy agora Alonso Quijano el Bueno”.

¡Ni Memonio ni Santonio, oiga Vd! : Llámeme simplemente Memo... o Doc, como le gustaba a él.

domingo, 11 de marzo de 2012

Universo, vida , consciencia


El Universo, la Tierra, la Vida

La Tierra es un planeta de tamaño medio en el sistema solar. Bastante más grande que Mercurio. Mucho más pequeño que Júpiter. Desde su formación ha evolucionado enormemente: ha pasado de un estado casi gaseoso, ha solidificarse y a incluir entre sus elementos componentes actuales el agua, salada y dulce, sin la que ninguna forma de vida conocida es posible.

El agua, junto con la tierra y sus elementos esenciales (nitrógeno, carbono), el oxígeno que rodea al planeta y filtra y templa los rayos del sol, que es el fuego, armoniza de forma maravillosa lo que los antiguos griegos llamaron los cuatro elementos. Se ponga el énfasis donde se ponga, sin ese estado armonioso de los cuatro elementos la vida conocida no es posible. Fue en ese territorio en el que casi seguramente, se formó la primera manifestación vital. Sin un elemento de esos cuatro, no hubiera sido posible. Por ejemplo, en el desierto de Atacama (Chile) la casi absoluta escasez de agua hace que la vida sea inexistente a pesar de que hay tierra, aire y sol.

La Tierra, por su misteriosa distancia del Sol y su portentosa evolución, es hoy el único planeta conocido en que la vida se produce en el sistema solar.

Desde luego que, entre los billones de estrellas o de galaxias, es posible que haya algún planeta en que se haya dado, se dé o se llegue a dar en el tiempo una circunstancia similar. No lo sabemos.

Por ello, hasta cierto punto, el humano es sabedor de que su hábitat es especialísimo en el espacio tiempo que nos rodea. No cabe por el momento pensar en emigrar a ningún otro lugar del Universo. Cuando Colón llegó a América (o las Indias como él creía) no le hizo falta ningún artefacto para respirar, ningún aparato para regular la presión…Respiró el mismo aire que en Europa, comió aproximadamente la misma comida… El planeta se comporta de una manera bastante similar en toda su superficie y las variaciones de temperatura son moderadísimas, comparadas con los planetas que nos rodean, Por eso, la vida y entre ella lo humano, se ha desarrollado en la práctica totalidad del planeta, tanto en la tierra como en el agua.

Esto parece un lugar común, un tópico, algo obvio. Sin embargo, en un momento en que la vida del planeta depende cada vez más del hacer y deshacer de los humanos como especie predominante desde hace unas decenas o como mucho cientos de miles de años, es un asunto primordial para reflexionar y por ende para actuar.

Por el momento, la conciencia que poseemos como especie es el producto de una evolución única y extra-ordinaria y el planeta que habitamos es el único en el que podemos morar. Destruirlo o hacerlo peligrar es poner en riesgo todo lo que la evolución ha hecho, bueno y malo, en nosotros y en la vida circundante.

Resulta (me) paradójico que esto que es tan obvio, sea algo tan poco incontestable para la sociedad en la que vivimos. Solamente pequeños grupos se dedican a defender la vida planetaria, la evolución de la consciencia que radica ahora mismo en el humano, la organización de nuestra sociedad de forma a que sea sostenible.

Si observamos a nuestro alrededor, no hay actualmente ningún Estado en que sus dirigentes prioricen la sostenibilidad y la consciencia por encima de los intereses materiales, el crecimiento económico o la acumulación de riqueza. Y, en el nivel individual, los problemas personales trascienden con mucho los planetarios, a pesar de que la vida y los mismos problemas dependen de que mantengamos con habilidad nuestro entorno. No digo que no existan personas y organizaciones que no lo hagan. Lo que simplemente afirmo es que los dirigentes (elegidos o no por sus pueblos) ponen el énfasis en asuntos bien diferentes, incluido el necesario reparto de la riqueza, para que no haya un número de personas tan enorme en niveles de desdicha económica y vital.

Pensemos en la actual población humana planetaria : cerca de 7.000 mil millones. Si todos quisiéramos tener el nivel de vida de EEUU el planeta podría al parecer abastecer a penas a 1.500 millones. Si nos fuéramos al nivel de la India, la cosa daría para menos de 15.000 millones…

Las cifras de crecimiento de población se disparan especialmente en los países menos desarrollados y provocan el que las diferencias sociales sean ingentes y la población marginada cada vez mayor.

Y si tomamos el nivel de contaminación planetaria, no solamente no disminuye sino que aumenta alarmantemente con la consiguiente disminución de especies vivas y la amenaza próxima para nuestra propia especie…

Hace 500 años los europeos poblaron las Américas, destruyendo a las civilizaciones que allá vivían y provocando un cambio brutal en el equilibrio planetario. Por tremendo que fuera, hace menos de un siglo, la emigración solucionaba la vida de bastantes personas. Al día de hoy, todo está ya sobrepoblado y sobreexplotado.

¿Qué podemos hacer?

Creo que lo primero de todo es no girar la cabeza, no mirar a otra parte, no decir “detrás de mi el diluvio”… Que lo resuelvan las generaciones venideras…

Hemos de saber qué recursos individuales tenemos, como asociarnos para resolverlo, a quien legar nuestros conocimientos y nuestros bienes, para que este por el momento inédito lugar de vida que se llama la Tierra pueda subsistir. Para que el humano no sea además del receptor de la conciencia universal el posible saqueador de la vida, el terminator de la vida planetaria…

Personalmente, siempre pienso en que las organizaciones no gubernamentales con objetivos planetarios o incluso locales son un buen lugar para asociarse, para interesarse, para conocer y gestionar vías de solución.

Porque las soluciones no pasan únicamente por salvar vidas humanas, porque mueran pocos niños al nacer ( a veces se salva a los bebés, lo que parece muy caritativo, y se da lugar a criaturas sin recursos que llevarán vidas cortas y/o desgraciadas). La solución requiere un esfuerzo global y con perspectivas planetarias, no solamente humanas.

Las organizaciones religiosas ponen mucho el acento en otras vidas, un mundo mejor, o en alcanzar objetivos trascendentales. Nada en contra de esto, pero ¡qué alejado de los hechos fundamentales que nos toca vivir!

Personalmente, en lo religioso, he visto solamente al Dalai Lama decirse públicamente interesado en estos temas, sin menoscabo de otros asuntos más inherentemente espirituales. Su presencia es reconfortante, aunque infelizmente su influencia escasa.

Creo que precisamos tomar una cuota de responsabilidad personal, individual y asociativa.

La vida tal como la conocemos depende de nosotros.

Y nuestros políticos parecen representar intereses muy lejanos a este asunto. Tal vez porque no nos molestamos en elegir, aquí que podemos aparentemente elegir, más que a quien esté interesado en mirar la sombra de sus zapatos.

El planeta es nuestra casa, es el lugar en el que seguiremos si lo cuidamos, el sitio donde nuestra evolución se puede seguir dando.

No confiemos algo tan importante a quienes lo único que buscan es perpetuar su poder, su escasa conciencia, su forma de vida monótona y patriarcal.

¡Tenemos que actuar!

lunes, 5 de marzo de 2012

... y de nuevo primavera


Ha sido un invierno corto y seco. Tardó en llegar y parece haberse ido antes de tiempo, dejando paso a días largos y luminosos e igualmente secos. El cielo de la ciudad es extremadamente azul y los pocos dias nublados no traen lluvia.
Las plantas del parque empiezan tímidamente a brotar, salvo los valientes almendros que ya se han llenado de flores blancas o rosadas. Están menos esplendorosos que otros años, debido a la sequía que ha durado toda la estación.
Ayer descubrí los primeros narcisos, con sus bocas grandes y amarillas, cabeceando con la brisa. Se asomaban hacia el riachuelo que corre por la parte más umbría. Les suele gustar la humedad y el frescor del inicio de la primavera. En paises como Inglaterra, su llegada es todo un acontecimiento, pues indica el fin de la estación dura. Dura debió de ser sobre todo en otras épocas, en que no había calefacción ni comida para casi todos.
Aquí el inicio de la primavera coincide con las fiestas cristianizadas de San José, a quien se atribuye la paternidad de Jesús. El Maestro que llega en el invierno y muere en la primavera, como otras figuras míticas deificadas después.
Y es que las fiestas , aquí dedicadas a maestros y santos, acompañan a las estaciones y nos hacen sentir menos solos en este universo manifiesto a nuestros sentidos. Son tantas las penas, las alegrías, las dificultades, las pérdidas... que nos gusta a los humanos acompañarlas de señales que nos acompañen.
La primavera es estación favorita de muchos, entre ellos el que escribe. Me gusta particularmente antes de que se manifieste abrumadoramente, como en estos dias, todavía fríos pero ya largos, claros y en que el aire todavía raspa la piel, pero se adivina, se presiente la llegada del tiempo hermoso, florido.
En la montaña, los manantiales corren abundantes, los pájaros brincan de su adormecimiento y, saliendose un poco del bullicio de la ciudad, pareciera que el cuerpo se adapta a una forma nueva y optimista de vivir.
Claro que se me dirá que cada estación es bella en su manera. "Cada edad tiene su afán", rezará el refranero. Y sí, la vitalidad de los jóvenes se ve compensada por su bullicio, el desperdigamiento de su energía, la explosión de las emociones... Puede que ahora me guste verlo desde un poco mas lejos, como si tanta energía en lugar de cargarme me cansara. Pero no. Es como si. Sigo pensando como los griegos : los favoritos de los dioses mueren jóvenes. Al menos, jóvenes de espíritu, de alma. Son jóvenes por flexibles, porque son más adaptables a los cambios. La vejez trae rigidez, lo que no es necesariamente malo, no es un devalor.
Y sin embargo, me gusta la flexibilidad, la adaptabilidad, y la belleza de la juventud.
Por eso me gusta la primavera, sin detrimento de las otras tres, o cuatro, o las que sean.
Iniciar algo es bello.
"Pasa ligera la maldita primavera", decía aquella canción. No, no me gusta maldita. Mi primavera no pasó ni ligera ni pesada. Pasó como todo pasa y la llegada del mes de marzo, de estos "idus", como decían los latinos, me conecta con algo primaveral en mi, algo que no tiene porqué pasar, que es la ligereza, la inestabilidad vital, la pasión de vida, el impulso de crecimiento, la luminosidad del ser.
La primavera me conecta hoy con el afán de vivir, con el contento y el agradecimiento de seguir vivo, y cada vez que llega me gusta sentir que algo florece de nuevo en mi, algo que dará frutos en verano y guardaré para cuando el tiempo sea frío y seco... como este invierno que acaba.
¡Bienvenida sea la primavera!

jueves, 9 de febrero de 2012

L'amour


Pongo aquí parte de mi comentario en el que traía la famosa aria de Bizet, en la que el amor romántico es matizado por Carmen...
Es tan bella que os recomiendo que la escucheis en alguna de las muchas versiones internética...

L'amour est un oiseau rebelle
que nul ne peut apprivoiser,
et c'est bien en vain qu'on l'appelle,
s'il lui convient de refuser.
Rien n'y fait, menace ou prière,
l'un parle bien, l'autre se tait:
Et c'est l'autre que je préfère,
Il n'a rien dit mais il me plaît.
L'amour ! l'amour ! l'amour ! l'amour !

L'amour est enfant de bohème,
il n'a jamais, jamais connu de loi;
si tu ne m'aimes pas, je t'aime:
si je t'aime, prends garde à toi !

L'oiseau que tu croyais surprendre
battit de l'aile et s'envola ...
l'amour est loin, tu peux l'attendre;
tu ne l'attends plus, il est là!
Tout autour de toi, vite, vite,
il vient, s'en va, puis il revient ...
tu crois le tenir, il t'évite,
tu crois l'éviter, il te tient.
L'amour! l'amour!, l'amour, l'amour!


(El amor es un pájaro rebelde
que nadie puede dominar,
y se le llama bien en vano,
si él prefiere rechazar.
Nada ayuda, amenaza u oración,
uno habla, otro se calla:
Y es al otro al que prefiero,
no ha dicho nada pero me gusta.
¡El amor! ¡el amor! ¡el amor! ¡el amor!

El amor es hijo de gitano,
jamás, jamás ha conocido ley;
si no me amas, yo te amo:
si te amo, ¡tú ten cuidado!.

El ave a la que crees sorprender
batió el ala y voló ...
el amor está lejos, puedes esperar;
¡ya no lo esperas y ahí está!!
Alrededor de ti, rápido, rápido,
vino, se va, vuelve a venir ...
crees tenerlo, te evita,
crees evitarlo, te tiene.
¡El amor! ¡

el amor! ¡el amor! ¡el amor!)

http://www.youtube.com/watch?v=axvhEUyVfX0