
sábado, 24 de septiembre de 2011
El tiempo, gran escultor

miércoles, 21 de septiembre de 2011
La vanidad ante la muerte
"De Yuste en el santuario,
Carlos Quinto, emperador,
valientemente el calvario
subiendo de su dolor,
ver su entierro determina
cual resuelto capitán,
doblado como la encina
rota por el huracán.
Ya en el ataúd metido
como en lecho sepulcral,
cayó cual león herido que lleva
el dardo mortal.
Y al tiempo en que se cayo,
mirándole de hito en hito,
una vieja murmuró:
-¡Qué feo y qué viejecito!-
Y cuando la multitud
cree que el grande Emperador
está más que en su ataúd,
sepultado en su dolor,
él, frunciendo el entrecejo
y fijo en tan vana idea,
dice: -¿Qué soy feo y viejo?
Ella sí que es vieja y fea!-
¿Qué le importará al cuitado
más bello o más joven ser,
si esas cosas ya han pasado
para nunca más volver?
Del «Dies irae» el rumor
ya consternaba el ambiente,
y aun dice el Emperador;
-¡Habrá vieja impertinente!
Mientras el canto bosqueja
todo el horror de aquel día,
al Rey la voz de la vieja
el corazón le roía.
Y es cosa particular
no pueda un varón tan fuerte
una burla despreciar,
¡él, que desprecia la muerte!
Don Carlos siente iracundo
el corazón hecho trizas,
y el canto prosigue: -¡El mundo
se convertirá en cenizas!-
La vieja, del funeral
oye entretanto el solfeo,
como diciendo: -Sí tal,
muy viejecito y muy feo.-
Y airado Su Majestad
sigue: -¡Bruja del infierno!-
Y el canto: -¡Por tu bondad
líbreme del fuego eterno!
Calla el coro; alza el semblante
pálido el Emperador,
surgiendo allí semejante
a la estatua del dolor;
y cuando el monje imperial
vuelve a su celda apartada,
mostrando algo de fatal
en su frente devastada,
por todo su ser refleja
santa humildad, puro amor,
tan sólo miró a la vieja
con humos de emperador..."
martes, 20 de septiembre de 2011
Pascal

lunes, 5 de septiembre de 2011
ciencias y pseudociencias
El pensamiento pre-científico (Bachelard).
He terminado de leer el último libro publicado por el filósofo francés Michel Onfray, que titula “Apostilla” al libro acerca de Freud (2010), traducido ya al castellano y en librerías desde principios de año.
La Apostilla es más sencillo de leer que el anterior y más didáctico, aunque igualmente riguroso con el que se dice fundador del psicoanálisis. Onfray desmonta muchos de los mitos del freudismo de forma implacable y también impecable, haciendo gala de esa frase que un amigo atribuía creo que a su padre: “¡ya me gustaría a mi no tener siempre la razón!” El médico vienes y su obra son sometidos a una crítica sin piedad y conviene tomarla en cuenta, pues muchos mitos freudianos siguen hoy vigentes de manera abierta o encubierta.
Me ha gustado esta cita que hace en relación a las “fábulas” o fabulaciones a los que son proclives algunos métodos pre-ciencientíficos (Onfray es un pensador materialista) y que puede servir para poner a prueba algunas de nuestras afirmaciones conscientes o subconscientes.
Os los paso a través de una traducción mía del francés (la Apostilla todavía no ha sido publicada en castellano), pues creo que puede ser útil a todos los que usamos verdades aprendidas y no personalizadas o pasadas por un tamiz, en especial en psicoterapia.
Bachelard estima que los métodos precientíficos tienen:
1.-Incapacidad para limitar su objeto, ya que en tanto completa una experiencia particular, busca generalizarla en los dominios más diversos.
2.-Total incapacidad para la autocrítica.
3.-Forma de proceder por medio de una especie de “ensoñación sabia”.
4.-“Aspecto literario” de los escritos de su producción.
5.-Gran influencia de autores de segundo orden.
6.-Creencia en la idea de que “la sustancia tiene un interior”.
7.-Proximidad con el “pensamiento perezoso”, fácilmente satisfecha por la “designación de un fenómeno conocido con un nombre sabio”
8.-Incapacidad para resistirse a la “seducción de la unidad de explicación mediante un solo carácter” (como por ejemplo, el papel omnipotente del inconsciente en el pensamiento freudiano).
9.-Primacía de la imaginación sobre la experiencia.
10.-Creencia en lo maravilloso, de lo que no se desprende en cuanto se le ha dado crédito o fiabilidad: “…se pasa mucho tiempo racionalizando la maravilla, más que reduciéndola, tamizandola con crítica”.
11.-Sobreabundancia de palabras para expresar una idea imprecisa.
12.- EL pensamiento pre-científico está fuertemente enlazado en el pensamiento simbólico.
sábado, 3 de septiembre de 2011
Filosofía

De consolatione philosophiae
Boecio fue un romano post imperio. Nacido en 480, de familia noble, se puso al servicio del rey ostrogodo Teodorico, quien primero lo encumbró y luego lo encarceló y mandó asesinar tras torturarlo.
En la cárcel, Boecio escribió un tratado acerca de cómo la filosofía puede consolar al Hombre, en especial en la desdicha.
Un recién reencontrado y querido amigo afirma que la filosofía “es cosa de intelectuales”. He pensado en Boecio porque en su obra, y siendo profundamente cristiano, no menciona a la Biblia, en la medida en que estima que hay que poder “concordar la fe y la razón en lo posible”.
La filosofía en nuestra cultura es nacida en la Grecia clásica. Su nombre deriva del griego y viene a significar “amor al conocimiento”. El conocimiento es extenso y comprende, desde entonces, todos los dominios en que cabe aprender algo y transmitirlo, tanto con la palabra, como con lo escrito, como, al modo socrático, o como Buda o Jesús, por medio de las acción: “por sus obras los conoceréis”.
Por tanto, todo conocimiento es en principio abarcable por la filosofía, aún cuando durante muchos siglos, en Europa y de mano de la Iglesia, se la considerara “serva Teologiae” o destinada al conocimiento de lo divino y de las cosas de dios.
Sin embargo, la filosofía está sujeta a determinadas reglas: es una disciplina. Precisa de herramientas como la lógica, puesto que nada es afirmable porque sí, sino que parte de determinadas premisas y lleva a consecuencias que han de ser lógicas con esas premisas.
Otra cosa bien diferente son los artículos de fe, casi siempre asociados a religiones o las experiencias personales, que pueden constituir también una forma de entender el universo y a la persona dentro de él.
En sentido amplio, se usa la palabra filosofía para indicar una forma de vida, una forma de entender el mundo. Puede estar basada en enfoques teóricos o prácticos o ambos y tener como sostén una doctrina filosófica establecida (la estoica, la epicúrea, la materialista etc.) o pretender asentarse sobre experiencias humanas individuales o de grupo. Podríamos decir que existe una forma de entender la vida que es fenomenológica, adscrita a fenómenos observables si bien no demostrables y que puede servir igualmente de herramienta para concebir el mundo y entenderse a los demás.
Mi argumento en relación a mi amigo es principalmente que la filosofía no es solamente cosa de “intelectuales”, en el sentido que es posible experimentarla y no dudo que haya habido filósofos, en Occidente y en Oriente, que hayan descrito métodos filosóficos relacionados con la experiencia vivida.
Por ejemplo, hay quien puede creer en dios, o en la nada, en base a argumentos racionales y quien lo haga en base a argumentos experienciales. Ninguno es descartable.
Partidario como soy de la vía que une los tres grandes centros del ser, que son el cuerpo, la emoción y el intelecto, la filosofía es una disciplina apta para quien quiera seguir ese camino y no solamente para los que opten por la vía de la lógica, del intelecto o de la razón. Sin embargo, no basta con una descripción personal, que es en sí misma válida si bien no adaptable a los demás. Demasiadas veces se ha impuesto una "verdad" porque solamente esa era la auténtica o la posible y se ha quemado y perseguido al que no la adoptase. Ese no es el procedimento filosófico.
Y ahí está la cuestión. Y para mi la verdad de la filosofía.