martes, 3 de junio de 2014

Odisea del espacio

La Odisea del espacio. La odisea humana.





Cuando vi, por primera vez, "2001, la odisea del espacio" (1968) salí de la sala en estado de fascinación. No creo haber entendido por entonces el verdadero "argumento" de la obra, basado como sabemos en la novela "El centinela" de A. Clark, que es coautor del guión del film.
Al parecer, en su primera exhibición (1968) muchas personas abandonaron la sala, incluido el actor Rock Hudson.
No es de extrañar que hubiera a quien no le gustara. Fuera del maravilloso panorama de un planeta azul bailando en el espacio al ritmo del vals del "Danubio Azul",  o las insólitas por entonces imágenes del espacio mientras la orquesta entonaba "Also spracht Zaratustra", de otro Strauss, el argumento es complejo.
Un mundo bastante parecido al actual en lo que se refiere a las relaciones humanas y a la convivencia entre los poderes políticos. Un mundo tal vez más aséptico, más des-espiritualizado si cabe. Un  planeta que se deja ver como dominado por el hombre, que se ha lanzado ya a la conquista de espacios exteriores.
Mientras los valores humanos están sumergidos y fuera de la vista.
       Y cuando, en sucesivas visitas la film, pude detenerme en el argumento, comprendí que lo que más me impresionó y sigue haciéndolo es el momento en que la nave abandona el sistema solar y el protagonista se enfrenta a la infinita soledad existencial. Lejos de la Madre Tierra se nos presentan unas imágenes de un mundo antiguo. Todo pintado en blanco. Como sin relieve.
Él se enfrenta a su pasado recurriendo a  ritos que se plasman en imágenes de muebles clásicos, copas de cristal... algo que me resulta ya desvitalizado.
Y así lo hace morir Kubrick. En su cama. En silencio. La copa se ha roto. Se prepara el regreso.
Y ese regreso solamente puede ser simbólico. Un feto que vuelve a la madre bajo la protección del símbolo monolítico que ha dado origen a la aventura espacial.
Hay que interpretar que viene de vuelta un nuevo ser humano. Alguien que ha tocado la trascendencia al salir del útero de la madre, del sistema solar...
Y mientras resuena Strauss nos quedamos atónitos ante un viaje lleno de mensajes. Lleno de imágenes . Lleno de música. Lleno de esperanza.
Han pasado más de 45 años.



Y la obra sigue vigente.

3 comentarios:

Unknown dijo...

Es verdad. es un filme maravilloso en todo el sentido de la palabra.

Anónimo dijo...

Yo recuerdo que la primera vez que ví esta película, había una persona que me había hablado de su fascinación por ella, me la había elogiado mucho, y como me ha sucedido a veces cuando alguién me habla con mucho ardor de alguna obra artística, me parece como si quien así habla quisiera apropiarse de ella a través de la identificación. Así pues cuando vi esta película me gustó y reconozco su originalidad y misterio, pero... nunca sabré como la hubiera percibido, recibido, sentido, si nadie me hubiera hablado antes de ella, así que siempre agradezco que alguien me sugiera una película, un libro...y más agradezco que no me cuente nada y me deje llegar "virgen" a la experiencia, luego, después podremos intercambiar impresiones...

Anónimo dijo...

Me parece ver a la monarquia muriendo en la cama;frente al monolito(piedra filosofal),la REPUBLICA.VIVAN los CIUDADANOS.