miércoles, 6 de febrero de 2013

El conglomerado patriarcal



El conglomerado patriarcal

Que el humán es un ser social es una afirmación fácilmente comprobable. Nacemos del seno de una madre, es cierto. Y, también casi siempre, dentro de un sistema familiar, con implicaciones históricas tribales. Y todo ello con hondas raíces patriarcales, en las que el poder es ejercido de arriba abajo.
Cuando digo patriarcal no quiero decir masculino. Existen mujeres que ejercen el patriarcado. Recordemos a M. Thatcher, a quien le gustaba pasar por ser “el mejor hombre de Europa” o actualmente Frau Merkel
Esto quiere decir que tenemos una historia, unas tradiciones que se imbrican en los abuelos, en los tíos, en un conjunto de familia, lo cual tiene una implicación profunda.
Aun cuando muchos de nuestros introyectos, los más delicados, los más aparentemente escondidos, proceden directamente de los padres, estos, a su vez, han sido influidos por el conjunto familiar y social.
Por tanto, la educación familiar, la crianza con los iguales, los valores sociales, perfilan, someten y condicionan nuestras creencias, nuestra forma de ver el mundo. Una rápida introspección permite que lo apreciemos…
Y, sin embargo,  por mucha que sea nuestra idea de que podemos quitarnos casi todo de encima, o de dentro, finalmente seguimos percibiendo la realidad en función de lo que nuestro cerebro, nuestra mente,  nuestro organismo en conjunto, ha vivido. Nuestro pasado condiciona nuestro presente, que condiciona nuestro futuro: individual y social.
Una de las creencias de nuestra civilización es que podemos llegar a ser independientes. Que no estamos siempre sometidos a la fuerzas sociales y de la naturaleza: que podemos triunfar frente a eso.
Fijémonos en la cultura del “héroe”: casi toda la literatura, el cine y mucho del arte (y de las falsas terapias) está vinculada a que podemos “zafarnos” de las fuerzas que nos rigen. Pensemos en el mito de Edipo. El que quiere salirse de su destino y acaba siendo engullido por él. Aunque, finalmente, su creador, Sófocles, le otorgue, en su segunda parte de Edipo en Colonna, un carácter sagrado y lo retire poco menos que al mundo heroico.
Edipo acaba (y sí, esto es literatura, no realidad) teniendo que aceptar que las cosas son así. Que hay fuerzas que rigen nuestro vida (y esto es mío): que, finalmente, tal vez hubiera sido mejor aceptar el destino tal como venía, pues frente a determinadas cosas nada puede hacerse.
¡Pero no! El héroe fuerza el destino. Se rebela. Busca una solución frente al desatino del destino.
Y esta es la civilización que nos preside. Nos presenta como héroes frente a toda dificultad,  frente a la Naturaleza, frente a la muerte. Y esto tiene brillos y sombras. Nos enaltece y nos destruye.
Frente al dios omnipotente, Zeus mata a Kronos y le corta los testículos. Y le sucede en su omnipotencia. Lo mismo o similar en la civilización babilónica, o persa u otras. El Hijo sucede al Padre usando sus mismos métodos, sus mismas armas. Hércules sacude al Olimpo con sus hazañas y acaba sucumbiendo hasta convertirse en héroe.
Es toda una forma de ver el Universo, que está tremendamente unida a nuestra forma de contactar con el mundo. La vida -según esta concepción heróica- es lucha, es combate, frente a la adversidad, frente al pecado, frente al diablo, interior o exterior, no importa ¡lucha!
Cielo o infierno, vida o muerte, felicidad o desgracia… tales son siempre las dualidades contra las que el héroe de esta vida tiene que enfrentarse.
Hemos aceptado, tal vez demasiado fácilmente, este planteamiento vital.
Puede que sea  porque siempre , o desde hace mucho, hemos vivido ahí, en esa concepción aprehendida. Basta ver la cultura de dominación en la que vivimos, particularmente en Occidente. Cultura de éxito o fracaso. Cultura de dinero, de fama, de explotación de recursos.  De exaltación del individualismo. Y, por tanto, también de negación, de fantasía, de corrupción: de aislamiento o soledad.
En el trabajo interior con los introyectos puede merecer la pena ahondar hasta donde la identificación con lo ya establecido funciona y rige  en nosotros. Requiere una seria reflexión acerca de lo que queremos y como lo pretendemos.
Dejamos a un padre para seguir a otro. No terminamos de percibir que el patriarca que nos libera acaba siendo dominante, fuera o dentro de nosotros.  Me rebelo contra él, para acabar imponiendo un sistema igual o parecido a quienes he liberado.
¿Cómo hacer? ¿Cómo salir de todo este enredo, tomando en cuenta que somos seres frágiles e implicados socialmente?
A veces, he podido ver como grandes “gurues” que pregonan la liberación son tomados, con o sin su consentimiento, como nuevos patriarcas, con las mismas reglas, con la misma forma de asegurar :“fuera de mi no hay liberación”…
¿Cómo es posible? Simplemente porque seguimos el mismo formato. Otro nos dice, no su camino, sino “el camino”.
Regreso al viejo Buda, fueran o no sus palabras: solamente la experiencia propia nos puede guiar. Al menos en lo que se viene llamando camino espiritual. Porque es obvio que necesitamos profesores de matemáticas, o de informática, o de finanzas… No a ese aprendizaje, sino al de la liberación personal…
La experiencia espiritual es única. Otros nos cuentan, nos dicen… Les seguimos y volvemos al sistema.
Es siempre una paradoja que haya personas que se institucionalicen, estando en contra de institucionalizarse. Es comprensible que se necesite una cierta vertebración. Si, si…
¿Podemos decir algo así como? ¡Dime como haces para meditar y luego déjame meditar y ya veré qué hago yo con eso!
O bien:
¡Dime como vives tu silencio interior. Y luego déjame vivir el mío, porque mi manera de vivirlo es diferente de la tuya!
¡Comparte tu experiencia, no me la impongas!
O tambien:
¡Si tu camino fue heroico, no pretendas que el mío lo sea como el tuyo. Tal vez, sencillamente, consiste en que no me veas con tus ojos patriarcales, heroicos!
Y escribo esto así. A bote pronto, porque me nace del fondo de la tripa y lo pongo en palabras…
Y, recuerdo la figura sencilla y seria de Krishnamurti, sentado a sus ochenta años en una simple silla de madera ante cientos de discípulos. Diciendo: “no sigáis ciegamente a ningún maestro”… mientras miles de discípulos estaban ciegamente decididos a seguir letra por letra sus palabras…
Frente a la figura del patriarca y del héroe, que tienen sin duda una historia y han reportado beneficios a nuestra especie y a nuestra cultura, ¿podemos promover una forma más cooperativa, más afable, más recogedora, más maternal?
Sin dejar de respetar la experiencia paterna, lineal, jerárquica, sistémica, ¿cabe profundizar en otra forma de relacionarse con los demás, con el trabajo, con los roles, con la Naturaleza?
Os hago esta reflexión y me gustará escuchar vuestra experiencia. Tenía programado ya un escrito sobre el matriarcado, pero he dejado salir primero este otro, como un desahogo, como un exabrupto, como una necesidad liberadora…

14 comentarios:

Anónimo dijo...

No hay "el camino".Tu camino,es el camino que debes de seguir para aprender de tus realizaciones,por medio de cual tomaras conciencia de la divinidad que siempre esta presente en ti,a ella no le importa lo seas,lo que importa es tu toma de conciencia del Verbo creador en ti y el sostener esta presencia siempre ,si es posible a lo largo de tu vida;hay unos que pueden hacerlo ,otros no podemos ,pero nos mantenemos tratando de conseguir la presencia de esta conciencia,hay otros que por el momento no les interesa en lo mas minimo;tu camino ,es tu camino, no el de Buda, Mahoma o Cristo;no tratas de imitarlos por no encontraras tu camino,si no que seguiras el de otro y eso deja de ser autentico,por que no es tu camino,si no que te conviertes en un imitador,no hay maestro;el verdadero maestro esta en tu interior y es uno con el Verbo creador.

Anónimo dijo...

Llevo unos días blandito, frágil. A ratos, ante un estímulo que percibo tierno (una mirada atenta, una sonrisa cálida) me cuesta contener la emoción. Sería sincero y valioso poderme mostrar como soy en ese momento, pero otra vez me da mucho miedo. Yo sí pienso que hay otra manera de relacionarme, que es más poderosa, pero hace falta mucho valor para mostrar el miedo.
Rodi

miguel albiñana dijo...

Querido Rodi, qué bonito comentario, Tan personal y tan delicado. Gracias por compartirlo.
Pienso que el miedo, que a veces es una ayuda, poco a poco va cediendo paso al valor , cuando permitimos que entre la confianza.
Un abrazo

Cyrana dijo...

Por mí experiencia puedo decir que no seguir la norma, aunque no esté escrita, se paga. Hay que ser muy fuerte o valiente o loco, o estar muy en el propio centro para salirse de los convencionalismos del grupo. Entonces lo más usual es convertirse en “la rara” y tener que cargar con el estigma. Me ha ocurrido a menudo en mi vida, y me ha costado creerme que había algo incorrecto en mí, porque o ellos estaban equivocados o lo estaba yo. A otros-as puede que no les ocurra, depende de lo que hayan podido introyectar del amor parental, depende de si éste fue incondicional o no….
Ahora lo veo de otra manera, a veces puedo decidir con más frialdad si me conviene hacer lo que yo deseo o dejarme llevar por la corriente, para sobrevivir. Ir contra corriente suele ser demasiado agotador, aunque sumergirse por completo en ella mata el espíritu, o al menos lo desenergetiza.
Soy mujer, y por eso soy más sensible a las imposiciones femeninas que, de acuerdo totalmente, pueden ser, aunque parezca una paradoja, de lo más patriarcales. Me parece que madurar, llegar a ese lugar que describe Maslow en su libro el hombre autorrealizado, es llegar al punto en que se es más libre de guiarse por la propia brújula, porque en realidad no hay mucho que perder. Si todos pudiéramos estar ahí a la vez es posible que el mundo fuera un lugar más feliz, menos neurótico.
No sé si esto tiene que ver mucho con tu propuesta, yo también me tragué el introyecto de que un par de huevos valen más que un par de ovarios…

miguel albiñana dijo...

Nuchas gracias Cyrana, YO coincido contigo en que el sistema siendo necesario, no debe aghogarnos en su corriente.
EL aspecto matriarcal, al que espero pronto dedicar un artículo, es más sencillo para las mujeres, porque lo tienen incorporado a su esencia. Aún cuando como dices con gracia, los huevos siguen siendo el camino heróico...

Acuario dijo...

¡Bueno, Muy interesante el Escrito! nunca me he aclarado con el término Destino, y la palabra lucha la llevo conmigo desde el inicio de mi Existencia. Los Prematuros luchamos por la Supervivencia... Luchar por Respirar.
Mi Experiencia como Ser humano, es que he sido educada para lograr el Exito Material y el Reconocimiento Social. En Parecer Ser alguien por tener elementos materiales y prestigio por Titulos, que no significa Conocimiento. No es digno Ser una Persona con Poco Recursos o limitados, que no es lo Mismo que Pobreza Personal...
¿Como he ido desmontando todo esto que me han vendido? Afortunadamente me he ido encontrando en Mi Camino, Seres Humanos que me han mostrado otras formas de Pensar, otros Valores como la Cooperación, el Amor al Conocimiento, no como algo de estudiar por estudiar, sino de Comprender, y también desde que recuerdo Converso mucho Con Mi enfado, Con Mis Malos Pensamientos, Con Mi ira, dando Paseos, unas veces Cortos otras Veces más largos, hasta que Me Sereno, hasta que logro poder Sentarme y hablar con Quien me he Sentido Molesta, sucede que a veces esto me puede llevar mucho tiempo, e incluso no lograr sentarme. Aunque logro por lo menos, saber que es lo que me pasa y siento. Otra cosa a la que he llegado, es que aunque podamos tener todas las buenas intenciones del mundo, las radicalizaciones no son buenas en ninguno de los sentidos, es decir Yo Puedo Creer que hay que Repartir el Trabajo, Fomentar el Consumo Responsable, Educar en Valores, Y Mi Verdad, no es la Única, ni es Incuestionable. Convencer en Vez de Imponer, y Sino Retirarse, y tratar de Ser lo Más Coherente con lo Que Siento y Pienso, sin Fustigarme.
Esto no quita, para que todo esto que he escrito, no me haya llevado mis malos ratos, frustraciones,me haya bajado de mi nube Rosa a base de encontrarme las realidades de otras personas y la mía propia. Sigo Creyendo cuando me encuentro a alguien por primera vez, en la naturaleza bondadosa que tenemos, trato de descubrir y conocer al Ser Humano que tengo enfrente por nuestra mutua relación, y no por las etiquetas que me digan los demás.
Respecto al Camino Espiritual y Los Maestros, estoy todavía en Pañales, desconozco muchísimo, aunque soy muy inquieta,investigo, leo, escucho, No Creo en las Iglesias y Templos de Ninguna Religión, me aparto de aquellas que me intentan vender su Verdad como Verdadera, y huyo de los fanatismos. Realmente Siempre he sentido y Estoy, con Mi Recogimiento Interior, sobre todo lo que más me llena y me vale, es Estar en el monte o en el Mar en Silencio.
Esta es una parte de Mi Experiencia...

Anónimo dijo...

Cyrana la autoestima debe desaparecer de ti,desechala,se lo seas,no te preocupes por lo que piensen los demas,recuerda que el TODO te necesita,que sin ti el Todo,dejaria de ser TODO. Se feliz con tu ser,Desecha todo "condiciona-miento" ;para eso el primer paso es la aceptacion. Acuario estoy de acuerdo con el asunto de las religiones,y,los templos;el verdadero templo es cuerpo y en el mora la divinidad,por eso estamos con vida.Por favor sigue disfrutando de estar en el monte o en el mar en SILENCIO,te rogaria que le pusieras atencion al ritmo cadencioso de las olas del mar,que es el ritmo del flujo y reflujo de la respiracion de la madre tierra, que tiene vida y ese movimiento es el ritmo de su respiracion de la "Pachamamac".En ese "Tu Recogimiento interior" se convierte en meditacion y podras comulgar con Divinidad en tu interior.



Cyrana dijo...

Querido anónimo, no sé porque has hablado de la autoestima, pero lo cierto es que has dado en el clavo porque es un tema sobre el que estoy dando vueltas. Para mí, auto estima y auto aceptación son sinónimos, aunque ademáa tendría que añadir la auro valoración, o consciencia del propio valor, que se asemeja a eso que dices sobre el todo y que me parece muy hermoso. Se puede decir, pero es algo que se siente,se integra, está o no está, es mí caballo de batalla, pero no me rindo, no queda otra.
Miguel, me gustará leer lo que escribas sobre el matriarcado, aunque hay ciertos conceptos que se me escapan, soy muy consciente de mis limitaciones....

miguel albiñana dijo...

Muy interesante comentario Acuario, gracias por compartir tu vivencia.
Me llama la atención tu empleo de las mayúsculas, lo que facilita percibir aquello a lo que prestas más importancia. SIn duda, si algun dia te apetece me encantaría saber como es tu práctica del silencio interior.
Y gracias también Cyrana. SI hay algun concepto que quieras que amplie o explique en más detalle no dudes en decímelo y haré lo que pueda, claro que sí.
Por último, decir que para mi la autoestima es una experiencia y una vivencia muy importante, que facilita enormemente nuestra integrción, personal y en el mundo. Más todavía para aquellas personas que no la vivieron en sus primeros años, o fueron privadas de ella por una educación desafortunada.

Sandovictor Hugo dijo...

Mola este artículo! Pues yo tengo muchos héroes, super héroes, maestros, líderes en la cabeza. Casi diría yo, un Olimpo con heroes y monstruos. Solo que con los años he visto que los dioses también puede ser monstruos y los monstruos de uno pueden ser dioses para otros. Suelo finalmente guillotinarlos a todos.

miguel albiñana dijo...

Jej, eso de cortar la cabeza a los padres dioses o monstruos suena bastante heróico, Victor.
Aunque se supone que los héroes o hacían en vivo y a todo color...
Un abrazo

Anónimo dijo...

Un Camino es algo que se cultiva,constituye la adopcion de un habito.Pero el proceso del despertar no es el mismo para dos personas,ya que las virtudes y peculiaridades de la existencia de un individuo pueden no tener relacion con las del otro. El Camino se disegna en concordancia con las propias necesidades.

Anónimo dijo...

RRRrrrabia. Cuanto te quiero Rabia mía, eres el motor, la energía pura. Contigo consigo poner límites, me reafirmo, me crezco, me siento fuerte y valiosa. Contigo las verdades fluyen como una fuente incontrolable .Me dices cuando algo no está bien, cuando necesito buscar otro rumbo. Es un placer oírte, cuando me cuentas que aquellos que no han sabido apreciar mí tesoro algún día lo añorarán y quizá en su última hora echen de menos lo que otrora despreciaron.
Rabia, amiga, compañera, tú me espoleas para encontrar otro camino, para buscar lo que es importante para mí, no me dejas sentarme cómodamente en el flácido colchón de la aceptación, menos aún en el de la resignación. Rabia que me haces seguir viva y te ríes de aquella que se dejaba engañar y se creía que debía ser complaciente, sufrida, callada, masoquista, para ser querida. Te bendigo y deseo que no me abandones porque sin ti me quedo tonta, lobotomizada, con el cerebro trepanado, castrada y estéril…

miguel albiñana dijo...

Hermoso poema a la hermana Rabia... gracias por compartirlo.